Precauciones en el uso de fertilizantes. Guía y consejos.

Uso de fertilizantes y precauciones evitar riesgos

Hoy en día el uso de fertilizantes está muy extendido por todo el mundo. Los fertilizantes, también llamados abonos, aportan a las plantas los nutrientes necesarios para crecer. Pueden ser orgánicos, como el estiércol, los purines o la turba, o inorgánicos, como los fertilizantes nitrogenados, los fosfatados o los potásicos, entre otros.

El uso de fertilizantes trae consigo múltiples beneficios. Sin embargo, es importante tener en cuenta ciertas precauciones a la hora de aplicarlos.

Recomendaciones previas al uso de fertilizantes

Antes de aplicar cualquier tipo de fertilizante es importante considerar:

–       El estado general de las plantas: edad, productividad, análisis foliar, etc. para conocer la cantidad de nutrientes que necesitan.

–   Se debe tener en cuenta si son plantaciones sin producción o ya en producción puesto que las necesidades nutricionales varían.

–   Para determinar la cantidad de nitrógeno que los cultivos necesitan se deben realizar análisis de suelo y considerar factores como la humedad del mismo.

–   Los análisis de suelo y/o foliares, así como el conocimiento de las fertilizaciones pasadas, son necesarios para determinar la dosis de fósforo, potasio y magnesio que se deben aplicar. Es recomendable controlar, mínimo cada 2 años, los requerimientos de estos elementos por medio de este tipo de análisis.

–   Es necesario conocer la cantidad de estiércol y otras enmiendas orgánicas que se deben aplicar para evitar efectos perjudiciales para la producción ecológica. 

–   Las condiciones climáticas son importantes ya que un exceso de agua y humedad, excesiva transpiración, frío intenso, falta de luz u otras condiciones pueden alterar profundamente el estado de los cultivos.

Riesgos derivados del uso de fertilizantes

Como ya hemos mencionado, los fertilizantes u abonos pueden ser sustancias naturales, conocidos como fertilizantes orgánicos, o químicas, llamados fertilizantes químicos, inorgánicos, abonos minerales o fertilizantes sintéticos.

Los riesgos derivados del uso y manipulación de fertilizantes dependen del tipo de abono:

–          Uso de Fertilizantes orgánicos: peligrosidad relacionada con la emanación de ciertos gases tóxicos e inflamables (amoniaco, dióxido de carbono, metano y sulfuro de hidrógeno). También con el riesgo de infección por contener organismos patógenos para la salud humana. En gran medida se se pueden usar en agricultura ecológica (tratamiento de productos ecológicos)

–   Uso de Fertilizantes químicos: riesgos relacionados con sus características físico-químicas y su grado de toxicidad por el uso de productos químicos. 

Precauciones en el uso de fertilizantes naturales u orgánicos

Las materias primas que se utilizan para elaborar los fertilizantes orgánicos pueden ser restos de la recolección (frutas y verduras), cáscaras de huevos, estiércol animal, etc. 

Cuando se utilizan estos recursos naturales, o residuos orgánicos como abono se deben tomar ciertas precauciones:

–          Los abonos orgánicos deben ser tratados previamente antes de ser aplicados, para evitar que los cultivos se contaminen con organismos patógenos perjudiciales para la salud humana.

–          La aplicación de estiércol no debe hacerse en altas cantidades ni en momentos cercados a la cosecha. Es preferible mezclarlo con otros desechos orgánicos como restos de frutas y verduras o de jardín.

–          Es importante tener en cuenta la acidez del suelo.

Uso de fertilizantes inorgánicos y sus efectos ambientales

En el sector agrícola se emplean multitud de sustancias químicas con diferentes rangos de peligrosidad, entre las que se encuentran los fertilizantes inorgánicos.

Los principales riesgos derivados del mal uso de fertilizantes son:

–          Las propiedades intrínsecas del agente químico, como la facilidad de la sustancia para ser absorbida por el organismo y su capacidad para producir daños.

–          Las condiciones que facilitan el contacto entre las sustancias químicas y la persona que las aplica, como la difusión en el aire, la manipulación, la frecuencia de contacto dérmico, la temperatura, etc.

–          Las características individuales o personales del aplicador, como la edad, sexo, su estado de salud, etc. que puedan propiciar una mayor susceptibilidad para sufrir daños.

–          La incorrecta manipulación de estas sustancias, como fumar mientras se aplican los productos o no utilizar los equipos protectores adecuados.

Los efectos ambientales que este tipo de fertilizantes pueden provocar son:

–          Infertilidad de los suelos

Los suelos agrícolas pueden verse saturados con los altos niveles de nutrientes que algunos fertilizantes químicos contienen, anulando también la eficacia de otros nutrientes esenciales.

La infertilidad del suelo también puede ser causada a través del aumento de la acidez de los mismos, ya que muchos fertilizantes poseen ácido sulfúrico y clorhídrico, afectando negativamente al crecimiento de la planta.

–          Aumento de los microorganismos

Existen muchos fertilizantes químicos ricos en nitrógeno y un exceso de este elemento puede generar un aumento de la población de microorganismos. Esto resultaría perjudicial para las plantas ya que podrían consumir toda la materia orgánica y nutrientes del suelo circundante.

–          Contaminación de las aguas subterráneas

Las plantas son capaces de absorber sólo cierta cantidad de nutrientes por lo que si aplican en exceso no serán asimilados correctamente y se filtrarán en el suelo. Posteriormente, podrían desplazarse con la lluvia y llegar a contaminar arroyos, ríos, lagos, embalses y océanos.

–          Quemaduras de sal

Los fertilizantes químicos son a menudo muy salados. Un exceso de sal en las plantas podría provocar la deshidratación de ciertas áreas o su muerte.

–          Exceso de crecimiento

La aplicación de fertilizantes químicos puede provocar que las plantas crezcan demasiado. Un aumento considerable de peso puede afectar a las raíces de la planta.

Efectos de los fertilizantes en la salud humana

El uso de fertilizantes puede desencadenar en problemas de salud para los humanos. Los principales riesgos son:

–          Al manipular fertilizantes orgánicos, se entre en contacto con materia biológica y parásitos que pueden resultar dañinos.

–          Algunos abonos y fertilizantes cuando se descomponen emiten gases tóxicos, como el nitrato amónico, que irritan las vías respiratorias y mucosas. Hay que tener mucha precaución con los fertilizantes tóxicos

–          La incorrecta manipulación de ciertos fertilizantes, como la cianamida cálcica, puede provocar quemaduras en la piel.

–          Un almacenamiento no adecuado de grandes cantidades de fertilizante en depósitos a presión puede ocasionar explosiones.

¿Se necesita algún tipo de certificación para la manipulación de fertilizantes?

La industria agroquímica distingue diferentes tipos de productos fitosanitarios:

–          Plaguicidas: controlan el estrés biótico.

–          Fertilizantes: proporcionan nutrientes a las plantas y estimulan su crecimiento.

–          Bioestimulantes: aumentan el rendimiento de los cultivos.

En España, deben tener el carnet de manipulador de productos fitosanitarios todas aquellas personas que realicen actividades relacionadas con la utilización o manipulación de productos fitosanitarios. Con dicho carnet, se asegura que han sido formados adecuadamente para aplicar productos fitosanitarios correctamente y que cumplen con la normativa vigente al respecto.

Los productos de carácter fitosanitario son aquellos que aparecen en el listado de productos autorizados por el Ministerio. Para su aplicación se requiere el carnet de manipulador de productos fitosanitarios

(http://www.mapama.gob.es/es/agricultura/temas/sanidad-vegetal/productos-fitosanitarios/registro/menu.asp)

Cabe destacar que existen cuatro tipos de carnet de aplicador de productos fitosanitarios según el nivel de responsabilidad del aplicador/a:

–          Básico

–          Cualificado

–          Fumigador

–          Piloto aplicador

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